11 dic. 2009

Quisiera besarte una vez más...

Ayer te bese en los labios.
Te bese en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más.
El tiempo
después de dartelo
no lo quise para nada
ya, para nada,
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en el.
Hoy estoy besando un beso;
estoy sola con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no
-¿adónde se me ha escapado?-.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.

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