13 jun. 2013

¿Merecemos ser salvados?

Dice la profecía de la vidente:
«Habrá una batalla final entre las fuerzas celestes y las del Inframundo. Será una lucha encarnizada que dará origen y final a los tiempos conocidos. Ésta será la última guerra en la que los dioses llegarán a su ocaso y dónde demonios y humanos perecerán en el día llamado “El final de los tiempos”, el Ragnarök».

En la visión de la völva, Odín, conocido como «el Padre de todos», moría a manos del lobo Fenrir, liderado por Loki. Se desataba el caos y la humanidad desaparecía. De todos los dioses escandinavos, sólo Njörd regresaba a Vanenheim de nuevo. El resto moría en la guerra contra las fuerzas del Mal.Después de tan oscuro presagio, la völva hablaba del resurgir de un nuevo amanecer. Un futuro más brillante en el nuevo mundo.

El Ragnarök se origina cuando Loki, hijo de los gigantes Farbauti y Laufey, que una vez había sido proclamado hermano de sangre por Odín, más tarde declarado enemigo acérrimo del mismo y nombrado «El Traidor» por todos los dioses. Se niega a arrodillarse ante la raza inferior humana. Odín quiere que los humanos evolucionen y lleguen a convertirse en maestros de sus propios maestros, pero Loki se niega a dar una oportunidad a la humanidad, pues, según él, no merecen tal misericordia.

Cuando el dios Aesir escuchó de boca de la vidente el poema profético sobre el destino, decidió tomar cartas en el asunto para que aquello no sucediera. No podía permitir que la profecía se cumpliera, él no podía desaparecer, la humanidad no podía ser aniquilada, así que secuestro a Loki, «el Origen de todo mal», del Jotunheim, y lo encarceló en el Asgard en una cárcel invisible de rocas de cristal. Odín ya sabía que nadie podía fiarse de Loki pues era un timador, un dios transformista que adoptaba mil caras distintas cuando mejor le convenía. Él mismo había sufrido de la peor manera las artimañas de tamaño engañador y su querido hijo Balder había perdido la vida debido a sus maquinaciones.

Sin embargo, Loki, a través de uno de sus famosos engaños, se escapó de la cárcel y descendió al Midgard, la Tierra, para reírse de la humanidad y truncar el proyecto de Odín.

Fue cuando las dos familias del panteón escandinavo que habían vivido enemistados en otros tiempos, los Aesir, liderados por Odín, y los Vanir, liderados por Freyja, unieron sus fuerzas de nuevo y crearon a los berserkers y a los vanirios para proteger a la humanidad de las fechorías de Loki, el hijo de los Jotuns.

Odín fue el primero que escogió a sus guerreros einherjars, vikingos inmortales, y los tocó con su lanza otorgándoles el Od, la furia animal, convirtiéndolos así en guerreros berserkers con semejanzas genéticas e instintivas a la de los lobos, su animal favorito. Los hizo descender a la Tierra  con el objetivo de mantener a Loki a raya, y durante un tiempo fue posible; pero las mujeres humanas eran muy atrayentes para ellos, así que mantuvieron relaciones sexuales e hibridaron la raza pura berserker.

El dios gigante Loki consiguió llevar a su terreno a algunos de los híbridos, ya que al ser de naturaleza semihumana eran mucho más débiles y susceptibles a las promesas y a los deseos que él les ofrecía a cambio de unirse a sus filas. Transformó a todos los que se fueron con él en lobeznos, seres abominables y sedientos de sangre que podían parecer humanos, pero que, al mutar, se convertían en auténticos monstruos asesinos, los llamados hombres lobo. Loki conseguía de esa manera mofarse de Odín y de su creación.

El Midgard entonces se descontroló, cada vez eran menos los berserkers híbridos capaces de ignorar y negar a Loki. La Tierra entraba en una época convulsa de oscuridad y guerra donde no había cabida para la luz ni la esperanza.


Fue en aquel momento cuando los Vanir, al ver el escaso éxito que había tenido Odín para mantener a Loki a raya, apoyaron al dios Aesir y crearon una raza propia de guerreros para que además les pudiera representar en la Tierra. Sin embargo, los Vanir no tenían conocimiento sobre manipulación de armas ni tampoco sobre guerra. Ellos eran dioses de la belleza, el amor, el arte, la fecundidad, la sensualidad y la magia: no sabían nada de destrucción. Así que hicieron una criba con los guerreros humanos más poderosos de la tierra y los mutaron, otorgándoles dones sobrenaturales.

Los dioses Vanir Njörd, Frey y Freyja escogieron a miembros de algunos clanes humanos que entonces poblaban la tierra, y a cada uno les otorgó dones fascinantes. Pero también, temerosos de que alguna vez pudieran sobrepasarles en poderes, les dieron alguna que otra debilidad.

Así nacieron los vanirios, seres que una vez fueron humanos y a quienes los dioses añadieron una fuerza sobrenatural convirtiéndolos en hombres y mujeres inmortales. Eran telépatas, telequinésicos, podían hablar con los animales, podían volar y tenían colmillos como sus creadores Vanir; pero no podían caminar bajo el sol y además soportarían el tormento de la cruz del hambre eterna hasta que encontraran a sus parejas de vida, hombres y mujeres especiales capaces de entregarles todo aquello que sus corazones anhelaran. Pero Loki, conocedor de la insaciable sed vaniria, también les tentó ofreciéndoles una vida en la que el hambre podría solventarse sin remordimientos de conciencia. A cambio, ellos sólo tendrían que entregarle su alma y unirse a su ejército de jotuns. Los más débiles, aquellos que se plegaron a su oferta, aceptaron el trato y se convirtieron en vampiros, seres egoístas que absorben la vida y la sangre humana. Asesinos.

Ahora, ante el refuerzo y la ofensiva de Loki y su séquito, los vanirios y los berserkers que no se han vendido a él se verán obligados a apartar todas sus diferencias y a permanecer unidos para luchar contra todos aquellos que se han confabulado para conseguir que el Ragnarök llegue a la Tierra y se pueda destruir así a la humanidad.

No obstante, en la lucha encarnizada contra el Mal, ni siquiera la ayuda de estas dos razas de seres inmortales es suficiente para la causa. Los vanirios y los berserkers son fuertes, pero necesitan aliados ahora que se acerca el ocaso de la Tierra

Muchos humanos de almas oscuras que están a la orden de Loki han unido sus fuerzas, sabedores de que el Ragnarök se aproxima; según ellos, la Tierra se rige por ciclos, y el ciclo final debe llegar cuanto antes para que su dios, Loki, haga llegar un nuevo día. Durante siglos, han creado sectas y organizaciones que estudian, secuestran y maltratan a seres como los vanirios y los berserkers y no  conformes con eso, intentan provocar esa apertura dimensional, esa puerta a través de la cual Loki podría entrar a nuestro mundo y sumirlo para siempre en la oscuridad. Organizaciones como Newscientists, la Secta Lokasenna, brujos y hechiceros, lobeznos, vampiros y escoria humana han decidido provocar ese parto planetario antes de tiempo a través de la manipulación de mentes privilegiadas de geólogos y físicos cuánticos. Y es algo que Odín y Freyja han decidido evitar a toda costa.

Hasta ahora, los dioses no podían interceder directamente en el plan evolutivo de la humanidad y esperaban una señal, un acontecimiento, la llegada de un nuevo guerrero que desencadenara la jugada maestra y empezara a mover las fichas.

Ese momento ha llegado.

La diosa Vanir y el dios Aesir enviarán a la Tierra a todos los ejércitos del Asgard y del Vanenheim, en un intento desesperado de igualar las fuerzas y echar una mano a vanirios y berserkers. 

Freyja dará carta blanca a sus Valkyrias para que por fin desciendan a la Tierra e implanten su ley. Estas mujeres guerreras son despiadadas, caprichosas y letales, y han permanecido en el Víngolf junto a Freyja desde el momento en que fueron concebidas y dotadas de sus dones. La diosa les va a dar la oportunidad de liberar su frustración y abrazar de una vez por toda su ansiada libertad, aunque para ello tengan que arriesgarse y dejar atrás la protección que los muros del Valhall  les había dado.

Odín, a su vez, enviará a sus einherjars, aquellos guerreros inmortales que no ha transformado en berserkers. Estos guerreros habían sido una vez humanos, y entregaron su vida honorablemente en defensa de los suyos y de los dioses. Ahora son hombres poderosos, con grandes dones, y están dispuestos a todo con tal de luchar en nombre de Odín.

El destino de la humanidad está en manos de estos seres, y ni siquiera el tapiz de las nornas en el que se lee el destino es claro en cuanto al final que de la raza humana se refiere. No obstante, los dioses saben que si el ser humano pierde esta batalla desaparecerán con ellos, y eso no lo van a permitir. Hay demasiado en juego.

Pero ni siquiera estos guerreros que van a luchar por la humanidad están a salvo de la energía de la Tierra. Una energía que se mueve a través del amor, el odio, la rabia, la compasión y el sexo. El ser humano es visceral, igual que la realidad en la que vive. Valkyrias y einherjars bajarán de los cielos para defendernos, pero ¿cómo se defenderán ellos de un planeta tan cargado de emociones? ¿Protegerán sus corazones?

l tapiz del destino no está acabado, y cada movimiento que se haga en la Tierra lo transforma y le da nuevos colores y nuevas formas. Cada acción tendrá una reacción. No hay mayores estrategas que los dioses, pero incluso ellos no están seguros de ganar la partida contra Loki porque: ¿Qué importan los planes cuando estás en una realidad tan imprevisible y voluble como la nuestra?

Unos nos defienden, los otros nos atacan.

Unos esperan nuestra aniquilación, y los otros se sienten obligados a defendernos y luchan por nuestra salvación, sin ser conscientes de que mientras nos salvan, algunos de nosotros también podemos salvarlos a ellos.

Los humanos somos la raza débil, estamos justo en medio, viviendo nuestras propias vidas, ignorantes de aquello que nos rodea. Pero incluso la raza menor puede dar lecciones a las razas superiores, como por ejemplo que en la guerra y en la venganza de más débil es siempre el más feroz.

La batalla final entre el Bien y el Mal lleva librándose desde hace tiempo, pero esta vez, las pasiones, los anhelos, la amistad, el corazón, el amor y la valentía, serán factores decisivos en su desenlace.

El Ragnarök se acerca.

Y tú, ¿de parte de quién estás?

No existe la luz sin la oscuridad.

No se concibe el bien sin el mal.

No hay perdón sin ofensa.No hay redención sin rendición.

En un mundo de opuestos en el que vivimos, unos seres inmortales vienen a protegernos no sólo de Loki, sino también de nosotros mismos.

La línea entre lo que es bueno y lo que no, es muy subjetiva, demasiado fina para nosotros, pero invisible para seres que desde hace milenios están luchando por una raza humana que demuestra muy pocos escrúpulos en todas sus acciones. ¿Merecemos ser salvados?


Extracto de: El libro de Gabriel (Saga Vanir)

Escuchando: All Alone - Jaejoong (JYJ)

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